miércoles, 24 de junio de 2009

DATOS IMPORTANTES DE LA DRAMATURGIA

La Casa de Bernarda Alba es una obra teatral en tres actos del escritor Federico García Lorca, escrita posiblemente en 1936.

La obra cuenta la historia de Bernarda Alba que, tras haber enviudado por segunda vez a los 60 años, decide vivir el resto de su vida en el más riguroso luto. Quizá el rasgo más destacable sea su fanatismo religioso. Con ella viven cinco hijas: Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela.
Durante toda la obra no aparece ningún personaje masculino en escena. El apellido de las mujeres de la obra es simbólico y significa castidad.

PLANTEAMIENTO
Tras la muerte de su segundo marido, Antonio María Benavides, Bernarda Alba decide recluirse y guardar rigurosísimo luto, tanto ella como sus cinco hijas. El luto es roto por la llegada de Pepe el Romano, que pretende a la hija mayor, Angustias. Si bien es una costumbre real, Lorca lo retrata insinuando que además de ser "un drama de las mujeres en los pueblos de España", tiene también la intención de documental fotográfico. La obra comienza con la entrada de las sirvientas hablando del despotismo de Bernarda y con la llegada inmediata de esta, confirmando su riguroso trato a ellas y sus hijas, e imponiendo silencio. Cuando la hija mayor hereda una fortuna grande que atrae a un pretendiente (Pepe el Romano), celos y pasiones se desatan en la casa, desembocando en un final trágico con la muerte de la más joven, Adela, quien no quiere someterse a la voluntad de su madre. Bernarda finaliza la obra diciendo que su hija ha muerto virgen, así mostrando su preocupación social, la cual es más importante que la muerte de su hija.
LOS PERSONAJES
Bernarda (60 años): Todo lo negativo se centra en ella. Es tirana, hipócrita, déspota y es blanco de casi todas las críticas de la obra. Su lenguaje ya advierte su carácter: el uso reiterado de palabras prescriptivas y su apoyo sobre el bastón (poder).

Angustias (39 años): Es la hija mayor, nacida del matrimonio de Bernarda con su primer esposo. Se piensa casar con Pepe el Romano gracias a su dinero. Aunque es consciente de ello, le es indiferente, ya que su único deseo es salir de la casa y del poder de su madre. Aunque tras 40 años no quedan en ella pasiones ni alegrías.

Magdalena (30 años): Es la segunda hija de Bernarda y la que más quería a su difunto padre, llegando a desmayarse incluso durante el primer responso de la misa funeral. Está convencida de que nunca se casará, y habría deseado haber nacido varón. Tanto ella como Amelia han aceptado el poder de su madre con resignación.

Amelia (27 años): La tercera hija de Bernarda posee el carácter más tímido y asustadizo de todos. Apenas habla a lo largo de la obra.

Martirio (24 años): El personaje más complejo de todos. Su madre frustró su boda con el joven Enrique Humanas por ser éste hijo de un gañán. Siente un resentimiento y unos celos de su hermana menor muy grandes, ya que ve impotente como ésta atrae a Pepe el Romano.

Adela (20 años): La hija más joven de todas. No está dispuesta a someterse a la tiranía materna y todo en ella es vitalismo. Desafía la moral establecida, llegando incluso a romper el bastón de su madre, aunque es imposible vencerla y esto la lleva al destino trágico.

La Poncia (60 años): Es la criada principal de la casa. Sería casi de la familia, pues Bernarda y ella se criaron juntas desde la niñez, de no ser por el brutal clasismo imperante, si bien es la principal confidente de Bernarda pese al odio que siente por ella. Destaca su habla popular y variada.

María Josefa (80 años): La madre de Bernarda es una anciana loca cuyas palabras destilan locura y verdad. Expresa lo que ninguna de las hijas se atreve a decir: su deseo de libertad, de amor, de maternidad, etcétera. Es una mala imagen ante el pueblo, por lo que Bernarda la mantiene siempre encerrada en el desván.

Pepe el Romano (25 años): En la obra no aparece físicamente en ningún momento, aunque es omnipresente. Es el catalizador de todas las pasiones e iras en la casa.

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